Un muerto aquí, otro allá, tiros más allá, robos, drogas y “parking”…
Cada día es un día más de violencia donde no se salvan los bebés, los niños, los adolescentes, los jóvenes, los adultos y los viejitos!
Todos parecemos ser un tiro al blanco móvil para la diversión de los tiradores. Y lo único es que se las acciones se producen ya cuando los ciudadanos se convierten en víctima.
De que nos vale que detengan a los sospechosos, incluso a los culpables. Como dice la canción: Lo que pasó, pasó! No hay “rewind” para devolverle la vida o recuperar la salud de las víctimas de la violencia.
Entonces, ¿Qué hacer, qué esperar, cómo vivir?
No sé si volver a exigir seguridad valdría la pena. La hemos exigido tanto que parece que nunca llegará porque está en el infinito y más allá.
La gente decente tendrá que esconderse, ocultarse y no dejarse ver, porque recuerden somos blancos móviles.
A falta de una eficaz acción para controlar a la maleantería autóctona, nos queda vivir encarcelados, mientras que la delincuencia se pasea en libertad.
(OPRRPP-1)