El panameño siempre anda sin plata. Y
siempre dice que está mal. Que no tiene para esto, para aquello. Y eso se pega…
Así que como todos andamos mal… todos
andamos en la lama, aunque algunos estamos tan mal, que andamos debajo de la
lama.
¿Pero en verdad estamos tan mal?
Yo creo que no. Yo creo que nos hemos
acostumbrado a decir que no estamos bien, que lo más que llegamos a decir es
que nos va más o menos.
Y sin olvidar que “siempre estamos en la
lucha”.
Nos hemos acostumbrado a ser pobres…
incluso pobres de solemnidad.
Pero en realidad somos pobres, o somos
desajustados económicamente. Este término no es económico, ni lo busquen. Es
una forma elegante de decir que gastamos más de lo que ganamos. Y que por eso
siempre andamos sin dinero. Tenemos más tarjetas de crédito de lo que podemos
pagar mensualmente. Usamos celulares con planes que no se adaptan a nuestros
ingresos. Nos arropamos más allá de lo que la manta alcanza y por eso siempre
algo nos queda descubierto.
Así que no somos pobres, somos gente que no
sabemos usar coherentemente lo que ganamos.
Pero si aún te quieres sentir que eres
pobre, mira hacia las montañas de las Comarcas en Chiriquí y Bocas del Toro,
busca en las montañas en Darién y ahí encontrarás gente pobre, pero dignidad.
Que no se despierta todas las mañanas diciendo que está bajo la lama, si no sacándole
provecho a la lama para sobrevivir. Pero eso lo digo solo por joder.